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Historias de Escuela Dominical
Historias Para la Escuela Dominical
18
El Sueño de Jacob

VERSICULO PARA MEMORIZAR: “Yo soy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres.” Génesis 28:15
ESCRITURAS: Génesis 27:41-45; 33:1-15
OBJETIVO: Enseñar que Dios nos perdona cuando regresamos a El.
“Mi hermano me engañó y mi padre también. ¡Voy a matarlo!”
   La voz enfurecida de Esaú se oyó en el silencio del campo. Esaú había llegado a casa y se dio cuenta que Isaac le había dado la bendición de la primogenitura a Jacob.
   La madre de Jacob y Esaú, Rebeca escuchó lo que Esaú había dicho. “Debes irte de esta casa inmediatamente,” le dijo a Jacob. “Vete corriendo a la casa de tu tío Labán en Harán. Quédate allí hasta que a su hermano se le pase la ira. Entonces regresas de nuevo a casa.”
   Isaac también pensó que era buena la idea que Jacob se fuera a visitar a su tío. “Si te quedas aquí te podrías casar con una joven Cananea que adora ídolos. ¡Ni se te ocurra hacer eso! Tu tío tiene algunas hijas que son muchachas amorosas. Ellas adoran al Dios verdadero. Quiero que te cases con una de ellas,” dijo Isaac.
   Jacob obedeció a su padre y se fue en su largo viaje a visitar a su tío Labán.
   Una tarde él se detuvo a acampar por el camino. Se encontró una piedra lisa como una almohada y se acostó a dormir en el campo.
   ¿Cuando Uds. duermen alguna vez sueñan? Algunas veces tenemos sueños buenos y algunas veces tenemos sueños espantosos. Pero Jacob tuvo un sueño hermoso. ¡El soñó que una escalinata llegaba desde el suelo hasta el cielo! ¡Y en esa larga escalera él vio Ángeles subiendo y bajando!
   Y ¿Quién creen Uds. que estaba en la cúspide de la escalera? ¡Dios! Jacob oyó a Dios decir: “Yo Soy el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. El suelo en el que estás acostado es tuyo. Yo te lo daré a ti y a tus hijos y a los hijos de tus hijos. Tú serás el padre de una gran nación. Habrán muchos hijos y ellos poblarán esta tierra.” Dios también prometió estar con la familia de Jacob y protegerlos.
   Entonces Jacob despertó. “¡Yo me he topado dentro del cielo donde Dios vive!” exclamó él.
   A la mañana siguiente Jacob se levantó muy temprano y colocó una piedra sobre la cual él había estado durmiendo a su lado. Era como un altar. El derramó aceite de oliva sobre ella y llamó el lugar especial Bethel.
   El oró: “Oh Dios, si Tú me proteges y me das alimento y refugio en este viaje, yo siempre te recordaré como el Dios verdadero. Este lugar será un lugar especial de adoración.”
   Mientras él comenzaba su viaje por el sendero a la tierra extraña y lejana, Jacob se sintió como una persona diferente por dentro porque Dios le había dicho que él ya no estaba solo.
   Jacob continuó su viaje y después de muchos días de viajar, él se acercó a Harán. Algunos pastores estaban esperando junto a un pozo con sus ovejas. Jacob les preguntó si ellos conocían a su tío Labán.
   “Sí,” dijeron ellos. “Y mira, allá está su hija Raquel. Ella está trayendo las ovejas de él a beber agua.”
   Jacob miró y vio una jovencita hermosa viniendo al pozo con su rebaño de ovejas y cabras. Ella se acercó y quitó la pesada piedra que cubría la abertura del pozo. Entonces él le dijo a ella quién era él.
   Llena de emoción, Raquel corrió a contarle a su padre. Labán vino de prisa a darle la bienvenida a Jacob y a llevarlo a casa.
   Jacob ayudó a Labán con sus ovejas por un mes. Entonces dijo Labán: “Sólo porque eres un familiar, esa no es ninguna razón por la que yo no te pague por tu trabajo. ¿Qué deseas?”
   “Yo trabajaré para ti por siete años si tú me permites que me case con Raquel,” dijo Jacob. Ya él la amaba muchísimo. Laban estuvo de acuerdo.
   Cuando pasaron los siete años se preparó una gran fiesta de matrimonio. Al caer la noche, en la oscuridad, Labán  le trajo a Jacob su esposa. Pero cuando amaneció a la mañana siguiente, Jacob se dio cuenta que la mujer con la que él se había casado no era Raquel, sino Lea, la hermana mayor de Raquel.
   “¿Qué clase de truco es este?” Jacob le reclamó a Labán. “¡Yo trabajé siete años por Raquel! ¿Qué me quieres dar a entender con este engaño?” Ahora él entendía cómo se sentía el ser estafado.
   “No es nuestra costumbre que se case la hija menor antes que la hermana mayor,” contestó Labán. “Pero te puedes casar con Raquel la próxima semana si prometes trabajar otros siete años.” En aquel tiempo y en aquella cultura los hombres a menudo tenían más de una esposa a pesar de que a Dios le desagradaba la costumbre de ellos.

Así que Jacob estuvo de acuerdo en trabajar otros siete años. El estaba casado con ambas hermanas, pero él siempre amaba más a Raquel.
   No cabe duda que Jacob llegó a entender que la decepción que él había causado en contra de su padre estaba mal así como la decepción que Labán había planeado. Dios perdonó a Jacob y a Labán, pero ellos tuvieron que vivir con los problemas que les causaron sus decepciones.      

No somos una denominación. No tenemos ley sino el amor, ningún credo sino a Cristo, ningún libro sino la Biblia. No tenemos miembros; sólo compañerismo a través de la Sangre de Jesucristo que nos limpia de toda incredulidad. 62-1111e (v) El Porqué Estoy En Contra De La Religión Organizada Jeff